Tomate rajado

Una receta de Ramón Tejeiro, clarita:

La técnica de preparación es fácil: consiste en rajar al medio un tomate -perpendicularmente a su eje- ponerle un poco de sal y comérselo a bocados. El misterio, sin embargo es definitivo. Si el tomate no es perfecto, el esfuerzo es baldío. El tomate debe ser de huerta, cortado maduro ¡ni hablar de especies resistentes, invernaderos, maduración en cámara! … si no puede conseguir un tomate como debe ser, cómase un bocadillo de jamón y espere a tener en la mano uno de esos tomates turgentes, de piel suave y carne prieta aunque no dura, que te perfuman el olfato al ser cortados y chorrea su zumo por las comisuras de los labios de quien se acerca a él con la más primitiva de las pretensiones de posesión: la gástrica.

Lo de los tomates entra en esta historia en Valdemaqueda en un viaje de adolescencia, buscando la cercanía de mi querida Amalia. Casi al principio creímos haber perdido el dinero previsto para la comida -que luego apareció en un bolsillo oculto de la mochila- El resultado de la anécdota fue una semana comiendo tomate rajado y morcillas asadas al fuego de hoguera… recuerdo pocas combinaciones tan deliciosas.

¿te ha gustado? compartelo con el mundo!

Deja un comentario