El magret de pato
Hace solamente unos diez años era un desconocido en España. Se vendia en lugares muy concretos, en pocos restaurantes y a un precio elevado.
Provenia mayoritariamente de Francia, aunque en Navarra ya tocaban el producto (Martiko).
Pronto, y como es lógico en una carne tan sabrosa, se popularizó…y hasta hoy, en que es uno de los platos estrella en muchos restaurantes; aporta un toque de distinción, sobre todo por el hecho de que como mejor se degusta sea acompañado de una salsa agridulce o dulce o un puré de castañas o una mermelada de cebolla por ejemplo.
Es una carne fibrosa y debe comerse poco hecha, rosada en su interior y tostada por fuera.
En cuanto a la piel -y a pesar del titulo de este blog- debe quedar crujiente…El contraste entre piel y carne es un gustazo. Si no puedes tomar grasas quitasela, el magret está bueno igual (¿igual?).



