Han quedado atrás los días de la comida
monótona, de carecer de alimentos y de los alimentos
contaminados por insectos o bacterias. Lejos también
están las deficiencias de vitaminas que causaban escorbuto y
pelagra. Hoy en día, los fabricantes de alimentos trabajan
arduamente para ofrecer productos irresistibles y seguros que cumplen
con las necesidades tanto de los gourmets como de los consumidores
preocupados por la salud.
La alimentación saludable debe reunir las siguientes características:
a) Ser variada: No existe ningún alimento que contenga todos los
nutrientes esenciales, de ahí la necesidad de un aporte
diario y variado de todos los grupos de alimentos en las proporciones
adecuadas para cubrir las necesidades fi siológicas de
nuestro organismo. La diversidad de alimentos puede compensar la
insuficiencia de un nutriente concreto por el aporte del mismo
en otro de los alimentos de nuestra dieta. Asimismo, puede disminuir el
impacto de componentes tóxicos que, de manera
natural o artificial, estén presentes en un alimento.
En niños4 y en adultos5,6, la diversidad dietética se ha
asociado con un mejor estado nutricional, independientemente del nivel
socioeconómico, siendo un indicador de mayor probabilidad de
alcanzar los requerimientos nutricionales y de una calidad nutricional
más alta.
b) Ser equilibrada y adecuada: Las proporciones de los alimentos
elegidos deben modificarse para favorecer la variedad alimentaria de
modo que la alimentación responda a las necesidades
nutricionales de cada persona con sus características y
circunstancias particulares.
c) Ser saludable: La alimentación sana incluye los
conceptos de variedad, equilibrio y adecuación junto con
las características
de un estilo de vida saludable.
En resumen, una alimentación saludable es aquella que
permite: el crecimiento y desarrollo del niño, el mantenimiento
de la salud, la actividad y la creatividad del adulto y la supervivencia
y el confort en el anciano. Además, el término saludable
se relaciona con una alimentación que favorece y posibilita el
buen estado de salud y que disminuye el riesgo de enfermedades
crónicas relacionadas con la alimentación.
