Con poca sal

En general, la restricción salina potencia la eficacia de los medicamentos antihipertensivos y puede disminuir la incidencia de sus efectos secundarios, tales como la pérdida de potasio inducida por los diuréticos. Además, algunos pacientes controlados con tratamiento farmacológico podrán abandonar la farmacoterapia activa si son capaces de cumplir una restricción moderada de sal la ingesta de la cual se sitúe entre los 5 y 6g/día de sal. Los pacientes pueden conseguir una buena restricción salina si son capaces de disminuir la ingesta de alimentos ricos en sal (salazones, embutidos, conservas, alimentos precocinados) y de no utilizar la sal en la preparación y cocción de los alimentos, sólo utilizando el salero en la mesa para la condimentación final del alimento.

Fuente: blog.hospitalclinic.org


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