Cocina sana y creativa para el otoño
Aunque hay años en que parece que nunca llegará acaba haciendolo, muchas veces de manera sutil e incluso de pasada, olvidandose de su ciclo y enviandonos de verano a invierno bruscamente.
Dicen que el otoño es melancolia incluso tristeza y “depresión”. Para mucho otros sucede lo contrario, se sienten bién con ese ambiente ventoso, templado-frio, con brumas y paisajes distantes, como en fase de letargo…
Todo esto puede o no ser así pero, ¿y si la comida otoñal fuera como el otoño? ¿seria una comida triste? ¿un tipo de cocina sana depresiva?
Nada que ver, en otoño se come de maravilla, apetece comer setas, caza, sopas, carnes rojas con salsas ligeras…¿es esto sano?
Por supuesto pasa como con todo en cocina, depende de cómo lo elabores, de la materia prima utilizada, del modo de cocer, de condimetar e incluso de comer, claro.
cuinasana.com
Fricandó de ternera con setas
Necesitamos filetes bien tiernos y finos de ternera, limpios de los rebordes de nervio y grasa y con formas redondeadas. Digamos que 800 gramos para cuatro personas. Los enharinamos y los freimos vuelta y vuelta en una sartén con el aceite muy caliente.
Los reservamos en una escurridora para que suelten todo el aceite. En la misma sartén, con un poco del aceite de freir la carne sofreimos mucha cebolla hasta que esté cocida; añadimos dos o tres tomates maduros sin piel picados. ponermos una cucharadita de harina, removemos y echamos agua, hasta que se evapore. Entonces volvemos a echar agua, y así, hasta cuatro veces. Esto es importante parta conseguir después una salsa delicadamente espesa, no crean que es un capricho.
Vaya aplastando con un tenedor y cuando el sofrito esté hecho, espesito y homogéneo, paselo por un chino y colóquelo en una cazuela. llevelo a ebullición y añada la carne. Baje el fuego y dejar que se haga muy despacito. Añada entonces las setas. Las que tenga a mano. O champiñores fileteados. Rectificar de sal, si hace falta y dejar cocer otros 20 minutos. Y ya tenemos el fricandó.
Coja un plato. Coloque dos filetes en el centro. Riegue ligeramente con la salsa y distrubuya por encima algunas setas. Una magnífica guarnición para este plato es un puré de castañas, pero un puré de patata tampoco está mal. En cualquier caso, coloque un montoncito en un extremo del plato y espolvoree por encima del puré un pellizco de perejil muy picado y a disfrutar.
Variantes
Esta misma fórmula podemos utilizarla para hacer unas estupendas albóndigas y que en lugar de setas, podemos utilizar cualquier tipo de verduras como acompañamiento.
Fotos, cocinaymuchomas.com
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Canelones rellenos de espinacas
Pasta fresca, atún fresco, huevo duro, salsa de tomate
Cocer la pasta 3 minutos; preparar una salsa de tomate con ajo, cebolla y tomate natural troceado…yo le pongo orégano.
Hacer una judias verdes (frescas claro..) al vapor, si son del tamaño de la foto con 3 minutos bastará. Aparte se cuece a la plancha un taco de atún fresco, fuego mediano-fuerte, que quede rosado por dentro.
galtas (carrillada) de cerdo rustidas

Mechamos con ajo las galtas (introducir trocitos en la carne con la ayuda de un mechador o un cuchillo) y aliñamos con tomillo, romero y pimienta.
En una fuente para horno un poco de aceite, unas patatas a rodajas de 1cm. más o menos o enteras y con liel si son pequeñas, cebolla a cuartos y tomate entero. Se acuestan las galtas o carrilladas encima de las verduras y añadimos medio vaso de agua. Al horno con ello durante 60 minutos aprox.
¿habeis probado las de ternera?, sin hueso, fileteadas y hechas como un fricandó…excelentes. Mejor que un solomillo
Tomate rajado
Una receta de Ramón Tejeiro, clarita:
La técnica de preparación es fácil: consiste en rajar al medio un tomate -perpendicularmente a su eje- ponerle un poco de sal y comérselo a bocados. El misterio, sin embargo es definitivo. Si el tomate no es perfecto, el esfuerzo es baldío. El tomate debe ser de huerta, cortado maduro ¡ni hablar de especies resistentes, invernaderos, maduración en cámara! … si no puede conseguir un tomate como debe ser, cómase un bocadillo de jamón y espere a tener en la mano uno de esos tomates turgentes, de piel suave y carne prieta aunque no dura, que te perfuman el olfato al ser cortados y chorrea su zumo por las comisuras de los labios de quien se acerca a él con la más primitiva de las pretensiones de posesión: la gástrica.
Lo de los tomates entra en esta historia en Valdemaqueda en un viaje de adolescencia, buscando la cercanía de mi querida Amalia. Casi al principio creímos haber perdido el dinero previsto para la comida -que luego apareció en un bolsillo oculto de la mochila- El resultado de la anécdota fue una semana comiendo tomate rajado y morcillas asadas al fuego de hoguera… recuerdo pocas combinaciones tan deliciosas.
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